Julio 2008


Ya llevo cuatro ciclos con mi copa menstrual. La adoro. Mi vida no sería igual sin ella. Hace unos días la andaba trayendo en la cartera, a la espera de que me llegara la regla. Por primera vez la había sacado de la casa sin estar dentro de mí y me di cuenta de los peligros que corre nuestra relación. ¿Y si me robaban el bolso? Hubiese sido el fin de mi adorado artilugio. Habría terminado en la basura, luego de que el ladrón pasara horas adivinando para qué servía. El horror.

Mientras caminaba con la cartera bien firme, me acordé de nuestro primer día juntas. Era el último día en Nueva York por un viaje de la Universidad. La encontré en un supermercado Whole Foods. Era la única caja que quedaba entre toallitas de género y pulseras anticonceptivas (Qué chucha, pensé, esto es la panacea. Después me di cuenta que no es nada más que un calendario menstrual con mostacillas. Muy del Opus Dei). Cuando llegué al hotel se la mostré a una amiga. “Es enorme”, me respondió, como muchas otras personas que la han visto. Pura hipocresía, digo yo.

Después di un salto de unas cuantas semanas al día de la verdad. Al fin podía ocuparla. Los días anteriores visité algunos sitios web con instrucciones y consejos para utilizarla. Muchas cibernautas contaban su primera vez con la copa, así que más o menos sabía lo que iba a pasar. Para insertarla hay que dobarla, una vez en la vagina, se abre y se sella contra las paredes. Ponerla no era difícil, me costó un poco más sentir si se había abierto o si estaba derecha. Salté y bailé completamente sola en el baño, para ver si se sentía algo. Lo único que me molestaba era el mango para extraerla. Claro, había olvidado que las instrucciones aconsejaban cortarlo para que no molestara.

Ya, ningún problema. La saco y lo corto. Pero no salía. Todo lo contrario, mientras tiraba, más se aferraba a mi chocha como una ventosa. Puta la hueá, pensé. Voy a tener que ir al consultorio así. Con los calzones abajo y una copa de silicona en la vagina. Que es para la regla, tendría que explicar. Y me sacarían fotos. Y cada vez llegarían más doctores y enfermeras por el puro morbo. Podría ser peor, pensé. Con una salchicha congelada, con una botella de Cocacola, con la pierna de una Barbie. En fin. La humillación de otros me tranquilizó. Apenas me relajé sentí un cambio de presión en mi cosita (que a estas altura estaba toda pellizcada, en ningún lugar decían que había que cortarse las uñas antes). La copa salió como si nada. Corté el manguito y listo (nota a parte es la siguiente extracción, cuando no encontraba el palito en ningún lado).

Mi copa menstrual es genial. Se acabaron los días del algodon blanqueado, la resequedad y las fibras que no se van. Qué pena que no lleguen a Chile, es la mejor alternativa a todos los otros productos que sirven una vez al mes y hacen daño los siguientes 100 años.

Aunque el público objetivo son las mujeres, contamos con muchas visitas del sexo opuesto, que parece entretenerse en este mundillo, donde tal vez se dan cuenta de que las cosas de mina abarcan más temas de los que pensaban.

Me carga Zancada. El blog de mujeres más leído de Chile.

Me carga esa idea de la mujer independiente y moderna que se depila el pubis como las de Sex and the City. Las que apoyan a diseñadores independientes y después se van a tomar café al Starbucks. Las que comen comida orgánica para limpiarse los chakras. Las que se compran un vibrador que vieron en la revista Paula, después de su primer orgasmo a los 23 años porque nunca se les ocurrió masturbarse antes.

Odio Zancada, aunque no pueda parar de visitarlo día a día. Me gusta saber como NO quiero ser. Es cosa de revisar algunas de sus secciones que más suenan a mujer emancipada.

EL CUERPO:

Sinceramente, a mi jamás me han gustado los deportes, y aunque las artes marciales me parecen súper interesantes, tampoco se me habría ocurrido ponerme a ver este programa si no fuera porque a mi pololo le encanta pasar toda la tarde del Domingo viendo las maratones de Maestros de Combate, y aunque al principio me daba una lata enorme tener que verlo, ahora me parece bien bueno y más encima los maestros de combate en cuestión son harto guapos.

EDUCACIÓN:

Resulta penoso que justamente una situación que está planeada para el diálogo se corone con una agresión tan burda. Ahora Música Sepúlveda, y sobretodo lo que ella representa, es sólo una chiquilla insolente que se salió de madres.

LA VIDA NO PUEDE ESPERAR (auspiciado por Sedal):

Siempre he querido ser rubia, me encantan esas cabelleras tipo Deborah Harry, Marilyn Monroe o Kate Moss, en que el pelo es un accesorio importantísimo y se transforma en un sello personal.

PLACERES

Yo creo que un leve toque te coquetería diaria no le viene mal a nadie (sostengo que a la gente encantadora le va mejor en la vida), pero lógicamente que hay límites entre el flirteo inocente y ser derechamente lacho/a, (lo que puede ser un desagrado para todos).

SEXO

• La famosa excusa de la jaqueca es ocupada muchas veces, pero creo que ya no convence a nadie, menos ahora que resulta que hasta hace bien para quitar el dolor de cabeza

• Decir que la clase de gimnasia del día anterior fue tan pesada que hoy no puedes moverte un centímetro, y cualquier ejercicio te puede causar un daño terrible

• Después de algún carrete “me siento mal, tomé demasiado”

Lo que me molesta no son estas mujeres en sí. Lo triste es que planteen este modo de vida como una alternativa al tradicionalismo, cuando en verdad no están ni a punto de salir de la norma. Los hombres y las mujeres como meras anatomías llamativas, que solo pueden comportarse de una manera determinada. Si quieren pagar 15 lucas en la peluquería (“me merezco este gustito”), está bien, pero con eso no se disfraza la pasividad que no critican. Por muy indie que sea, es heteronormatividad al fin y al cabo.